Contenidos

Primera Parte: La Realidad Espiritual de Cristo

1. ¿Cuál es la enseñanza más importante de Jesús?
2. ¿Quién es Jesús?
3. ¿Creen los Bahá’ís que Jesús es el Cristo?
4. ¿Creen los Bahá’ís que Cristo es el Hijo de Dios?
5. ¿Cuál es la diferencia entre Jesús y Cristo?
6. ¿Los Escritos Bahá’ís glorifican a Cristo?
7. ¿Creen los Bahá’ís en la Trinidad? (Parte I)
8. ¿Creen los Bahá’ís en la Trinidad? (Parte II)

Segunda Parte: La Revelación Progresiva en la Biblia

9. La Religión debe Renovarse de Edad en Edad
10. La Revelación Progresiva en la Biblia
11. La Unidad de la Humanidad
12. Llegará un Tiempo de Paz
13. Pasos Espirituales de la Humanidad
14. Una Misma Luz en Muchas Lámparas
15. ¿Hay alguna Mención de Bahá’u’lláh en la Biblia?
16. ¿Es Cristo el único Hijo engendrado por Dios?
17. La Biblia – Libro Sagrado de Dios
18. La Historia de la Biblia

Tercera Parte: Preguntas Comunes de Cristianos

19. ¿Por qué hay tantas Divisiones Religiosas? (Parte I)
20. ¿Por qué hay tantas Divisiones Religiosas? (Parte II)
21. Significado Espiritual del Bautismo
22. Significado Espiritual del “Pan y Vino”
23. Significado Espiritual de los Milagros
24. Lo más Importante para Seguir a Jesús
25. ¿Cuál es el Significado del Diablo?

Cuarta Parte: La Cuestión de las Profecías

26. Pruebas de un Mensajero de Dios
27. Significado del Retorno Espiritual
28. ¿Por qué se Esperaba el Retorno de Cristo en 1844?
29. ¿La Biblia predice la Hora de su Venida?
30. Señales de la Primera Venida de Cristo
31. Señales de la Segunda Venida de Cristo
32. Bahá’u’lláh cumple Profecías Bíblicas
33. Profecías sobre el Lugar de su Venida
34. Diferencia entre Cristo y Bahá’u’lláh
35. ¿Cuándo se Establecerá la Paz?

1. ¿Cuál es la enseñanza más importante de Jesús?

La Enseñanza más Importante de Jesús es el Amor

En todo el mundo cristiano la gente se plantea las mismas preguntas. Si hay un solo Jesucristo, ¿por qué hay tantas iglesias distintas? ¿Por qué tienen diferentes nombres y diversas enseñanzas? ¿Por qué hay luchas en el nombre de Jesús, quien sólo enseñó amor? ¿Cuál es el motivo?

Solamente hubo un Jesucristo y sólo hay una religión fundada por Él, llamada la Cristiandad. Todas las divisiones en diversas denominaciones fueron hechas por el hombre. Estas distintas iglesias son ramificaciones de las enseñanzas originales de Jesús. El mandamiento más importante de Jesús, según San Juan 15:17, es: “Esto os mando: que os améis unos a otros”. Jesucristo dijo que sus verdaderos discípulos serían reconocidos por el amor que demostraran entre sí.

Pero ahora, casi 2000 años después, vemos que la iglesia original de Jesús está dividida en más de 2000 denominaciones. Desdichadamente, aunque las diferencias entre las denominaciones son muy pequeñas, han causado desunión y hasta odio entre los seguidores de Jesús.

El siguiente dibujo, tomado de una enciclopedia Cristiana, explica el problema con un poquito de humor.

2. ¿Quién es Jesús?

Jesús explica Quién es:

Para saber Quién es Jesús en realidad, hay que estudiar sus Palabras. En el dibujo a continuación se aprecian varias frases de Jesús, tomadas de los Evangelios.

Al leer las palabras de Jesús, se descubre que a veces Él hablaba en calidad de Mensajero de Dios y en otras se expresaba con la autoridad y la voz de Dios Mismo. Tanto los Cristianos como los Bahá’ís creemos que Jesús poseía una doble naturaleza. Era un ser humano y a la vez era el “Hijo de Dios”.

Para ilustrar su naturaleza humana, los Evangelios nos dicen que Jesús sufría hambre (S. Mateo 4:2), padecía sed (S. Juan 19:28) y se cansaba (S. Juan 4:6). Otro ejemplo de su lado humano es que “se fue a la montaña para orar” (S. Marcos 6:46). ¿A quién oraba Jesús? Era a Dios, no a Sí Mismo. También en la Cruz, cuando Jesús clamó a Dios “¿Por qué me has desamparado?” (S. Mateo 27:46), llamaba a su Padre celestial - a Dios.

Se acepta entre los cristianos más eruditos que existe una diferencia entre el Jesús humano y el Cristo divino. La Biblia habla del Jesús histórico como Jesús “en los días de su vida mortal” (Hebreos 5:7).

3. ¿Creen los Bahá’ís que Jesús es el Cristo?

Su nombre es Jesús, pero su título es Cristo.

Para comprender la Cristiandad, hay que conocer el Judaísmo. Es importante saber qué significa en realidad el término “Cristo”. ¡Cristo no es el nombre de una persona, sino un título! La palabra Cristo proviene del griego. Es la traducción al griego de la palabra hebrea para “Mesías”.

Mesías es el título del “Prometido” al que esperaban todos los Judíos. El significado de “Mesías” o “Cristo” es el “Ungido”. Un Ungido es un Rey. El cuadro indica como David fue ungido Rey. Este título puede pasar de un individuo a otro, tal como el título de Rey deviene a otra persona al fallecer el Rey anterior. El nuevo Rey tiene las mismas responsabilidades, el mismo poder.

Es como si hubiese regresado el Rey anterior. Desde luego, se trata de un cuerpo diferente con un nombre distinto, otro período y lugar, pero el mismo espíritu. Por tanto, el título “Cristo” se refiere al espíritu sempiterno mediante el cual Dios le habla al hombre en la tierra. Hoy en día, los Baha'is utilizan el término “Manifestación de Dios”, el cual también es un título. Expresa la relación espiritual entre Dios y su Mensajero.

Su nombre es Jesús, pero su título es Cristo. Su nombre en hebreo es Jesé. Era conocido como Jesús de Nazaret. Su título en hebreo es Mesías. Su título en griego es Christoi. Su título en castellano es Cristo. Su título significa "el ungido". Este título corresponde a "Rey", pues los reyes eran ungidos.

Sin embargo, la mayoría de Judíos no aceptó a Jesús como el Mesías o el Cristo. Al ser crucificado, se colocó un letrero en la Cruz que decía "Rey de los Judíos". Jesús acusa a los Judíos: “… yo os conozco, que no tenéis el amor de Dios en vosotros… Hay quien os acusa: Moisés, en quien habéis puesto la esperanza. Porque si vosotros creyeseis a Moisés, me creeríais a mí; pues él escribió de mí” (S. Juan 5:46). Otro título de Cristo es "la Palabra de Dios".

Preguntas:

- Explique la diferencia entre un nombre y un título.
- Dé un ejemplo de la diferencia entre Jesús y Cristo.
- ¿Qué significa la palabra “Cristo”?
- ¿Por qué es importante saber que Cristo es un título?

4. ¿Creen los Bahá’ís que Cristo es el Hijo de Dios?

Los Baha’is creen que Jesús es el Hijo de Dios por que así lo dice la Biblia, y por que uno de los cimientos de la cristiandad es que “Cristo es el Hijo del Dios Viviente”. En referencia a la confesión de fe de Pedro, ‘Abdu’l-Bahá, el hijo de Bahá’u’lláh, escribió:

“‘Y sobre esta roca edificaré mi iglesia’ significa que tu creencia en Cristo como el Hijo del Dios viviente será el cimiento de la Religión de Dios, y sobre esa creencia habrán de establecerse los cimientos de la iglesia de Dios, la cual es la Ley de Dios”. (‘Abdu’l-Bahá: "Some Answered Questions", p. 135-137)

Shoghi Effendi, el Guardián de la Fe Bahá’í, pide a los Bahá’ís aseverar sin temor el rango de Hijo y el carácter divino del Cristo Jesús:

“En cuanto a la posición de la Cristiandad, que se afirme sin vacilación ni inequívo¬cos que se reconoce incondicionalmente su origen divino, que se asevera sin temor el rango de Hijo y el carácter divino del Cristo Jesús, que se reconoce plenamente la inspiración divina del Evangelio” (Shoghi Effendi: “Promised Day is Come”, p. 109).

Bahá’u’lláh, el fundador de la Fe Bahá’í, no ha abolido las enseñanzas de Cristo. Él les dio un nuevo impulso y las renovó; las explicó e interpretó; las amplió y cumplió.

La Biblia explica que Jesús es “Hijo de Dios”:

Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos diciendo: "¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?" Ellos dijeron: "Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas." Él les dijo: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" Respondiendo Simón Pedro, dijo: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente". Entonces le respondió Jesús: "Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos". (S. Mateo 16:13-17) Cuando Jesús prosiguió “sobre esta roca construiré mi iglesia”, está explicando que es la creencia en que Jesús es “Hijo de Dios”, la que constituirá el cimiento (o el lecho de roca) sobre el cual se construirá la Iglesia de Dios, que es la Ley de Dios.

5. ¿Cuál es la diferencia entre Jesús y Cristo?

La Lámpara es Jesús; la Luz es Cristo:

Se podría comparar a Jesús con una lámpara y a Cristo con la luz. La Biblia habla de Jesús “en los días de su carne” al referirse a su vida en la tierra. La lámpara sólo tiene una vida limitada y puede ser destruida. En contraste, la luz es eterna y no puede destruirse (ver las citas bíblicas en el dibujo). En el tiempo de Jesús, los Judíos estaban tan apegados a la lámpara de Moisés que no pudieron reconocer su luz en su nueva lámpara, en Jesús. De la misma forma, los Cristianos actuales están muy apegados a la lámpara de Jesús. Empero, esa misma luz de Cristo se encuentra en Bahá’u’lláh.

“Las virtudes y perfecciones de Moisés se hicieron visibles en Jesucristo más esplendorosamente, pero los Judíos se aferraron al nombre Moisés, no adorando las virtudes y perfecciones manifestadas en Él. Si hubieran adorado esas virtudes y buscado esas perfecciones, seguramente hubiesen creído en Jesucristo cuando las mismas virtudes y perfecciones brillaron en Él. Si somos amantes de la luz, la adoramos en cualquier lámpara en que se manifieste, pero si sólo amamos la lámpara y la luz es transferida a otra lámpara, ni la aceptaremos ni la sancionaremos. Por tanto, debemos seguir y adorar las virtudes reveladas en los Mensajeros de Dios -sea en Abraham, Moisés, Jesús u otros Profetas - pero no debemos adherirnos a la lámpara ni adorarla.

Debemos reconocer el sol, no importa desde qué punto de alborada brille - sea éste el mosaico, el abrahámico o cualquier punto personal de orientación - porque somos amantes de la luz solar y no de la orientación. Somos amantes de la luz y no de las lámparas y candelas...” (‘Abdu’l-Bahá: “Promulgation of Universal Peace”, p. 152)

6. ¿Los Escritos Bahá’ís glorifican a Cristo?

La Fe Bahá’í alaba y glorifica la realidad de Cristo. Así se cumplen las profecías de la Biblia sobre su retorno: “Él me glorificará” (S. Juan 16:14); “Él dará testimonio acerca de Mí” (S. Juan 15:26); “Él tomará de lo mío, y os lo hará saber” (S. Juan 16:14); “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen” (S. Juan 10:27).

Bahá’u’lláh habla con la misma voz espiritual que Jesús. ¿Qué prueba hay más grande que ésta? Los escritos bahá’ís afirman: “Nuestra creencia en Cristo como Bahá’ís es tan firme, tan inquebrantable… que muy pocos Cristianos se pueden encontrar hoy en día que lo amen y reverencien y tengan la fe en Él que tenemos nosotros”.

Bahá’u’lláh explica que quienes rechazaron a Cristo se privaron de “Contemplar el rostro de Dios” ("Book of Certitude": p. 18) ya que Él era “la encarnación completa de los nombre y atributos de Dios” ("Writings of Bahá’u’lláh": p. 112).

“Esto es lo que quiso decir Jesucristo cuando declaró ‘El Padre está en el Hijo’; la idea era que la realidad de ese sol eterno se había reflejado con toda su gloria en Cristo mismo. Ello no significa que el Sol de la Realidad haya descendido de su lugar en el cielo o que su ser esencial haya efectuado una entrada en el espejo, porque no existe entrada ni salida para la realidad de la Divinidad; no hay ingreso ni egreso; ella está santificada por encima de todas las cosas y siempre ocupa su propia posición sagrada”.

7. ¿Creen los Bahá’ís en la Trinidad? (Parte I)

Parte 1: Entendimiento Baha’i de la Trinidad

La historia de la Trinidad es la historia de una componenda: La Trinidad es un dogma de la iglesia que proclama “el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo”. ¿De quién fue esta enseñanza? Esta enseñanza no provino de Jesús. Fue formulada en el año 325 AD por el Concilio de Nicea. Fue el Rey Constantino (¡no el Papa!) quien convocó este Concilio. El Rey temía que la Cristiandad sería destruida, ya que algunos obispos decían que Jesús era un hombre y otros obispos afirmaban que Jesús era Dios. Como resultado, se llegó a una componenda que ahora llamamos la Trinidad.

La Realidad Espiritual de la Trinidad: La creencia Bahá’í en la realidad espiritual de la Trinidad no constituye una doctrina ciega, sino que se fundamenta en la razón. El entendimiento baha'i de la Trinidad puede explicarse empleando el ejemplo de “el sol y el espejo”. Dios, el Sol; Cristo, su reflejo en el espejo; el Espíritu Santo, sus rayos. Desde una perspectiva, son diferentes; desde otra, son el mismo. Este es el verdadero significado de la Trinidad. Las citas en el dibujo ilustran este principio espiritual, utilizando el lenguaje familiar de la Biblia. Muchos de los principios se pueden encontrar en la Biblia en su forma embrionaria. Un buen ejemplo de esto es la Trinidad.

La Componenda:

En ese tiempo, aún no se había establecido la autoridad del Papa en Roma. Fue el Rey Constantino quien convocó el Concilio. Las controversias en torno a la naturaleza de Jesús amenazaban con destruir a la Cristiandad. Los obispos inclusive discutían sobre la pregunta "¿Jesús es Dios o es un ser humano?" La componenda fue "la Trinidad".

Después del Concilio de Nicea, muchos padres de la iglesia escribieron numerosos libros intentando explicar la Trinidad, pero al final, ¡varios confesaron que no podían entenderlo! La siguiente historia, tomada de los escritos de ‘Abdu’l-Bahá, ilustra la imposibilidad de comprender la Trinidad: "Se dice que una vez un obispo Juan de Crisóstomo caminaba por la orilla del mar reflexionando sobre la cuestión de la Trinidad e intentando reconciliarla con la razón finita. Captó su atención un niño sentado en la playa colocando el agua en un vaso. Acercándosele, dijo: "Hijo mío, ¿qué haces?" "Intento colocar el mar en este vaso", fue la respuesta. "Qué tonto eres" -dijo Juan- "al tratar de hacer lo imposible". Respondió el muchacho, "Tu labor es más extraña que la mía, pues tú te estás empeñando por reducir a los confines del intelecto humano el concepto de la Trinidad". (‘Abdu’l-Bahá: “Divine Philosophy”, p. 152)

8. ¿Creen los Bahá’ís en la Trinidad? (Parte II)

Parte 2: Significado Espiritual de la Trinidad

El Mensajero de Dios: En Juan 14:6, Cristo dice, "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mi". En estas palabras habla el eterno Cristo. Significa que la humanidad no puede comprender a Dios sino mediante su Mensajero. La Revelación de Dios llega a la humanidad únicamente a través de su Intermediario o Mensajero. Este ha sido el método de Dios a lo largo de las edades.

1. El Sol: La Santa Biblia nos dice que Dios es tan inaccesible como el sol. El sol es la fuente física de la que proviene la vida material. Del mismo modo, el sol espiritual, es decir Dios, nos otorga la vida del espíritu. Sabemos que el sol físico no desciende a la tierra, ya que su intenso calor y luz destruiría por completo el planeta. Sus rayos, que poseen sus mismas propiedades de calor, luz y energía, nos dan vida. Así como los rayos fluyen desde el Sol para darnos la vida, de modo similar, los resplandores del Espíritu Santo emanan de Dios. Estos rayos caen en el espejo (el Mensajero), que en su turno los refleja hacia la humanidad.

2. El espejo perfecto es un símbolo del Mensajero de Dios. La Biblia nos dice que Cristo es como un espejo que recibe y refleja (o manifiesta) a Dios invisible. Al mirar en el espejo perfecto y puro, lo vemos completamente iluminado por el sol. De modo similar, el Mensajero de Dios recibe y luego refleja a Dios hacia la humanidad.

3. Humanidad: La Biblia nos dice que Dios nos ha creado en “su imagen”. Cuando un ser humano sigue las Enseñanzas divinas, como son amarse los unos a los otros, vivir en unidad, con justicia y paz, se ve reflejada la imagen de Dios en su vida. Así es como aparece paulatinamente el Reino de Dios en la tierra.

9. La Religión debe Renovarse de Edad en Edad

El siguiente gráfico contiene tres árboles. El árbol es un símbolo de la Religión de Dios. El primer árbol (lleno de frutos) muestra cómo, al inicio de una renovada revelación de Dios, los pueblos reciben del nuevo Mensajero la palabra Dios en su forma pura, que va curando los males espirituales de la gente. Las nuevas enseñanzas traen unidad, amor y dicha, así como otros “frutos del espíritu”. El segundo árbol tiene pocos frutos y ha sido invadido por malezas, que son las ideas fabricadas por los hombres. Como las “malas hierbas”, son las que destruyen al árbol. El tercer árbol está “muerto”. Cuando muere un árbol, sólo sirve de leña y es hora de sembrar uno nuevo.

Se puede comparar a Jesús con un jardinero, quien sembró un huerto con hermosas frutas. Los primeros Cristianos, quienes perdonaban a sus enemigos, se amaban los unos a los otros y daban sus vidas por Jesús, fueron excelentes frutos de ese huerto. Pronto se introdujeron a la religión de Jesús ideas fabricadas por los hombres. Estas ideas eran como las malezas que gradualmente invadieron el huerto de Jesús. Poco a poco, el huerto fue dando cada vez menos fruto. Cuando Jesucristo regrese, Él destruirá el viejo jardín y sembrará nuevas semillas en el nuevo jardín.

Otra posible explicación es el ejemplo del “agua pura”. Todo lo que habló Jesús era la pura Palabra de Dios. Era el “agua de vida” que nos otorga la vida eterna. Cuando Jesús murió, diferentes grupos de personas tenían distintas ideas respecto a lo que realmente había enseñado... Esto resultó en confusión. Más tarde, las enseñanzas de Jesús fueron convertidas en dogmas que todo Cristiano fue obligado a aceptar. Poco a poco el agua pura de las enseñanzas de Jesús fue diluida con nociones de invención humana. Después de dos mil años, el agua se ha vuelto imbebible. Afortunadamente, Dios en su generosidad nos ha proporcionado una nueva fuente que renueva las enseñanzas originales de Cristo y los restaura su plena gloria, adaptadas a las gentes de esta edad esclarecida.

10. La Revelación Progresiva en la Biblia

El siguiente dibujo ilustra la “revelación progresiva” en la Biblia. Allí constan las diferentes etapas en el crecimiento de un árbol, comenzando desde la semilla hasta llegar a la fruición. En las enseñanzas de Abraham vemos la ‘semilla’, en las de Moisés el ‘tallo', en las de Jesús la ‘flor’ y en las de Bahá’u’lláh la ‘fruta’.

¿Cuál es superior? La respuesta es que ninguno. Cada uno es diferente pero importante y todos son “perfectos”. Por ejemplo, el ‘tallo’ es necesario para que pueda darse la ‘flor’ y la ‘fruta’. Del mismo modo, los Fundadores están unidos en amor, pero los seguidores a menudo se dividen, o inclusive se odian.

Ninguno de los Mensajeros es superior a otro. Todos son necesarios. Cada etapa es el cumplimiento de la que la precedió. Ningún paso es exclusivo, ninguna etapa definitiva, ni siquiera la de la fruta. La fruta es el cumplimiento de la semilla. Es el final de un período, pero de esa fruta saldrá la semilla de otro período o ciclo.

Las enseñanzas de Dios son progresivas. Cada Mensajero construye sobre las enseñanzas del anterior. Por ejemplo, Moisés nos dio los “Diez Mandamientos” como guía del comportamiento del individuo. Jesús nos enseñó a amarnos los unos a los otros. Mahoma enseñó la hermandad entre las tribus hostiles de Arabia.

Paso a paso, la humanidad ha avanzado desde la unión familiar a la unificación de la tribu, luego de la ciudad-estado y después la unidad de la nación. ¿Cuál es el siguiente paso? Es la unificación de todos los pueblos del mundo.

11. La Unidad de la Humanidad

En el siguiente dibujo, Jesús es representado como un pastor y las diferentes razas y religiones son simbolizadas por rebaños de ovejas. En el tiempo de Jesús, la gente tenía poco conocimiento del mundo. Creían que el mundo era plano y no sabían que las diferentes etnias como los Esquimales, los indígenas de Sudamérica y los Orientales vivían en lugares lejanos como la China, la India, Australia y las Américas. Tampoco sabían de la existencia de diferentes religiones como el Hinduismo, el Budismo y otros. ¿Cómo podían comprender que “un solo rebaño” y “un mismo pastor” significaban que un único Mensajero de Dios reuniría a todos los pueblos del mundo en una sola Religión, adorando a un mismo Dios?

Este es uno de los motivos por los que Cristo dice en Juan 16:12-13 “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Sólo ahora, en esta era científica de aviones, televisión y computadoras, el mundo es capaz de comprender esta enseñanza de Cristo de “un solo rebaño” y “un mismo Pastor”, que constituye la forma embrionaria de las enseñanzas de Bahá’u’lláh respecto a la ‘Unicidad de la Religión’ y la ‘Unidad de la Humanidad’. El Cristo Universal, con la llegada de Bahá’u’lláh, cumple esta profecía.

En este siglo veintiuno, pensamos de manera distinta a la de hace dos mil años, cuando vivió Jesús. En ese tiempo, Jesús le dijo a las gentes que amaran a su prójimo, pero ahora el nuevo Mensajero de Dios, Bahá’u’lláh, nos dice que amemos a toda la humanidad. No hay mayor distinción. Sólo la época es diferente. Bahá’u’lláh dice: “La Tierra es un sólo país y la humanidad sus ciudadanos”.

12. Llegará un Tiempo de Paz

La Biblia se refiere a un tiempo cuando:

"Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará…; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién deste¬tado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte, porque la tierra será llena del conocimiento de Dios, como las aguas cubren el mar. Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa". (Isaías 11:6-10)

Desde luego, sería imposible que un león coma paja como el buey, o que un lobo no ataque a las ovejas.

“Morará el lobo con el cordero” ...y...
“El leopardo con el cabrito se acostará” (Isaías 11:6-10)

El significado del texto es que llegará un tiempo en que los países que antes se oponían, ahora convivirán en armonía. La Biblia se refiere a una época en que habrá justicia y paz en la tierra.

13. Pasos Espirituales de la Humanidad

Si se ha de reunir la humanidad en una Fe Universal, es esencial que todos obtengamos una mejor comprensión de las verdades que se hallan en las demás religiones del mundo. Por tanto, en la Fe Bahá’í, los Cristianos no pierden su amor a Jesús, ni los Musulmanes tienen que negar a Muhammad. Se reconoce que cada Mensajero de Dios trae enseñanzas, que son necesarias y comprendidas por la gente que vive en una época en particular, en una cultura específica.

La diferencia entre estas enseñanzas se debe a que las necesidades y capacidades humanas cambian a me¬di¬da que maduramos. Pensemos en el crecimiento de un bebé. La mejor comida para los bebés es la leche. Cuando el bebé crece, aprende a comer alimentos blandos. Al desarrollarse sus dientes, puede comenzar a ingerir comidas más sólidas. Padres sabios solamente le darán a su hijo la comida que puede masticar y digerir fácilmente. De la misma manera los Mensajeros de Dios nutren a la humanidad con el alimento espiritual (Sus Enseñanzas) que mejor se adapte a sus necesidades. Al estudiar las enseñanzas originales de cada religión, se observa que en su esencia, todos los Mensajeros de Dios trajeron un mensaje de amor y unidad. Sin embargo, debido a que los seguidores vivían muy lejos los unos de los otros en tierras distintas, con distintas costumbres, ellos no entendieron el principio básico que la base de todas las religiones es una.

El siguiente ejemplo es dado para ayudar a comprender la relación entre Dios, Sus Mensajeros y la Humanidad. Los Mensajeros Divinos pueden compararse con los maestros en una escuela. Dios puede ser comparado con el director y las gentes son los estudiantes en esa escuela. A media que crece el niño, progresa del primer grado al segundo grado, al tercero, etc. En cada grado tiene un maestro diferente que le enseña cosas nuevas, pero siempre basándose en lo que su maestro anterior le enseñó. El maestro del sexto grado no es mejor que el maestro del primer grado. Son iguales en su nivel de conocimiento, pero cada uno enseña de acuerdo a las necesidades y capacidades del niño. Por ejemplo: un maestro de primer grado enseñará los números. Al aumentarse la capacidad del niño para aprender, entonces aprenderá a sumar. En el tercer año el estudiante aprenderá a multiplicar y más adelante a dividir. Paso por paso, progresivamente, el niño aprenderá más. Tanto el maestro del primer grado como el del sexto grado son necesarios para la educación del niño. De la misma manera, todos los Mensajeros Divinos son necesarios para la progresiva educación Divina de la humanidad. Los Bahá’ís denominan “Revelación Progresiva” a esta educación divina gradual que comenzó en el pasado, llega al presente y continuará en el futuro.

14. Una Misma Luz en Muchas Lámparas

Este gráfico muestra diferentes fuentes de luz: cirios, lámparas de aceite y bombillas eléctricas, que representan la “Palabra de Dios” proveniente de las diversas religiones.

Las formas externas de las lámparas son diferentes, pero cada una aparta las tinieblas al producir su luz. Cada lámpara representa un Mensajero de Dios. Todos son diferentes y cada uno ha traído enseñanzas adecuadas a las necesidades de la época en la cual ha llegado. La luz espiritual que arrojan es la misma. Cada uno ha enseñado las mismas verdades espirituales fundamentales. Nos enseñaron a amarnos los unos a los otros, a no mentir ni hacer trampa, a orar y a llevar vidas buenas.

Esta ilustración demuestra que no todos los que creen en Dios son seguidores de Jesús. En el pasado, la gente no conocía estas diferencias religiosas. Cada religión se consideraba a sí misma superior. ¡No estaban dispuestas a conocerse entre sí! Esto fue causa de prejuicios, odios y guerras.

En este nuevo milenio, se necesita una nueva manera de pensar si hemos de vivir como hermanos en un mismo planeta. La unidad en vez de la separación; una sola raza - la raza humana; una misma familia - la familia de Dios.

Bahá’u’lláh dice: “Vosotros sois las flores de un mismo jardín, las hojas de un mismo árbol, las olas de un mismo mar”.

15. ¿Hay alguna Mención de Bahá’u’lláh en la Biblia?

Las Tres Esposas de Abraham:

En este dibujo consta en forma simplificada qué ha sucedido durante los últimos cuatro mil años hasta la actualidad. En la Biblia se señala que Abraham tuvo tres esposas: Sarah, Hagar y Keturah (Gen 12:29, Gen 16:3, Gen 25:1).

En el dibujo se aprecia cómo Moisés, Jesús, Muhammad, el Báb y ahora Bahá’u’lláh son todos descendientes de la semilla de Abraham. Todos forman parte del gran Convenio de Dios en el cual Él promete enviarnos Mensajeros. Todos son parte del Gran Plan de Dios.

Abraham es conocido por su obediencia a la voluntad de Dios. Dios le probó a Abraham y después le bendijo: “Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti” (Génesis 17:7). Dios le prometió a Abraham de su linaje habría muchos hijos, mediante quienes el mundo sería bendecido.

En el diagrama simplificado sólo consta el linaje de Bahá’u’lláh a través de Keturah. Bahá’u’lláh también desciende de Jesé, el padre de David (véase “Some Answered Questions”, p. 77). Además es descendiente directo de los Reyes Sasanios. El primer rey de la línea sasánida fue Sasan el Grande. Era hijo de Ciro el Persa, quien contrajo matrimonio con una mujer judía, la hermana de Zorobabel, perteneciente al linaje de David. Ciro es alabado por Isaías (Isaías 45:1), ya que cumplió el deseo de su esposa de darles permiso a los Judíos para reconstruir el templo.

16. ¿Es Cristo el único Hijo engendrado por Dios?

Existe un solo Cristo, el Alfa y el Omega:

En el siguiente dibujo se ve que hay varios espejos perfectos, cada uno de los cuales refleja para la humanidad el Espíritu Santo que proviene de Dios. Es imposible creer que cuando Jesús dijo “Antes de Abraham fuese, Yo soy” (S. Juan 8:58) que haya estado hablando de su cuerpo físico. Todos saben que su Madre fue la Virgen María. Si hubiese estado hablando de su cuerpo físico, ¡la Virgen María habría sido más anciana que Abraham! Por tanto, queda claro que se refería a su espíritu eterno.

Esta es la realidad del Cristo Universal, que aparece en Abraham, en Moisés, y también en otros Mensajeros de Dios como Krishna, Buda, Muhammad, el Báb y Bahá’u’lláh. Esto demuestra la unicidad esencial de estos Mensajeros. En este dibujo el cuerpo del Mensajero es representado por el espejo, mientras que el reflejo del sol es el “espíritu vivificador”. “Espíritu vivificador” significa “espíritu que da vida”. Si este espíritu existía antes de Abraham, también existe en la actualidad. Al decir que “Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre”, estamos hablando de ese espíritu.

En la Biblia, Cristo es comparado con un Gobernador o Rey, cuyas “salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad” (Miqueas 5:2). De hecho, este “espíritu dador de vida” ha aparecido en la tierra, no una sino varias veces en la historia de la humanidad, en forma de los Mensajeros de Dios que han fundado las diversas Religiones Mundiales. Los Mensajeros de Dios tienen diferentes individualidades, distintos cuerpos, diversos nombres, aparecen en varios lugares y tiempos, y sus enseñanzas sociales difieren según las necesidades de la edad en que aparecen. Esta es la estación de distinción de los Mensajeros de Dios.

17. La Biblia – Libro Sagrado de Dios

Los Bahá’ís toman muy en serio la Santa Biblia. Creen que Santa Biblia es la Palabra inspirada por Dios:

"Este libro es el Libro Sagrado de Dios, de inspiración celestial. Es la Biblia de la Salvación, el Noble Evangelio. Es el misterio del Reino y su luz. Es la Divina Generosidad, el signo de la guía de Dios”.

Los escritos Bahá’ís “rompen el sello” del Libro de Dios y explican los significados espirituales de la Biblia. Las palabras divinas no deben entenderse en su sentido exterior. Son simbólicas y contienen realidades de significado espiritual:

“No es la lectura de las palabras lo que os beneficia, sino la comprensión de sus significados. Por tanto, orad a Dios para que seáis capacitados para comprender los misterios de los divinos Testamentos”. (‘Abdu’l-Bahá: “Promulgation of Universal Peace”, p. 459)

Historia del Origen de los Evangelios:

¡Las palabras que Jesús pronunció en arameo hace 2.000 años son las palabras de Dios Mismo! Jesús nunca escribió nada Él mismo.

Marcos: Los historiadores creen que el primer Evangelio redactado fue el de Marcos, quien no era uno de los Apóstoles de Jesús. El Evangelio de Marcos fue escrito en Roma alrededor del año 70 AD. Es muy corto y termina con la crucifixión. Se realizaron adiciones posteriores para tornarlo más similar a los demás evangelios.

Mateo y Lucas: Los Evangelios de Mateo y Lucas fueron redactados después. Ni Mateo ni Lucas fueron testigos de los eventos que ellos describen (Lucas era ayudante de Pablo, el predicador).

Juan: El Evangelio de S. Juan fue escrito alrededor del año 110 AD, es muy espiritual y es bastante diferente a los otros tres Evangelios. Este Evangelio tampoco fue escrito por uno de los discípulos de Jesús, puesto que ellos ya habían fallecido (Juan era un nombre muy común). Juan el Evangelista vivió en una época cuando la Cristiandad ya había sido influenciada por las tradiciones romanas y griegas que presentaban a Jesús más como Dios que como hombre. Jesús es presentado como el divino Cristo desde el inicio de este Evangelio.

En comparación, mientras las palabras de Jesús fueron puestas por escrito varias décadas después del hecho, las Escrituras de Bahá’u’lláh son fidedignas, habiendo sido redactadas por Bahá’u’lláh mismo.