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1. ¿Cuál es la enseñanza más importante de Jesús?

La Enseñanza más Importante de Jesús es el Amor

En todo el mundo cristiano la gente se plantea las mismas preguntas. Si hay un solo Jesucristo, ¿por qué hay tantas iglesias distintas? ¿Por qué tienen diferentes nombres y diversas enseñanzas? ¿Por qué hay luchas en el nombre de Jesús, quien sólo enseñó amor? ¿Cuál es el motivo?

Solamente hubo un Jesucristo y sólo hay una religión fundada por Él, llamada la Cristiandad. Todas las divisiones en diversas denominaciones fueron hechas por el hombre. Estas distintas iglesias son ramificaciones de las enseñanzas originales de Jesús. El mandamiento más importante de Jesús, según San Juan 15:17, es: “Esto os mando: que os améis unos a otros”. Jesucristo dijo que sus verdaderos discípulos serían reconocidos por el amor que demostraran entre sí.

Pero ahora, casi 2000 años después, vemos que la iglesia original de Jesús está dividida en más de 2000 denominaciones. Desdichadamente, aunque las diferencias entre las denominaciones son muy pequeñas, han causado desunión y hasta odio entre los seguidores de Jesús.

El siguiente dibujo, tomado de una enciclopedia Cristiana, explica el problema con un poquito de humor.

2. ¿Quién es Jesús?

Jesús explica Quién es:

Para saber Quién es Jesús en realidad, hay que estudiar sus Palabras. En el dibujo a continuación se aprecian varias frases de Jesús, tomadas de los Evangelios.

Al leer las palabras de Jesús, se descubre que a veces Él hablaba en calidad de Mensajero de Dios y en otras se expresaba con la autoridad y la voz de Dios Mismo. Tanto los Cristianos como los Bahá’ís creemos que Jesús poseía una doble naturaleza. Era un ser humano y a la vez era el “Hijo de Dios”.

Para ilustrar su naturaleza humana, los Evangelios nos dicen que Jesús sufría hambre (S. Mateo 4:2), padecía sed (S. Juan 19:28) y se cansaba (S. Juan 4:6). Otro ejemplo de su lado humano es que “se fue a la montaña para orar” (S. Marcos 6:46). ¿A quién oraba Jesús? Era a Dios, no a Sí Mismo. También en la Cruz, cuando Jesús clamó a Dios “¿Por qué me has desamparado?” (S. Mateo 27:46), llamaba a su Padre celestial - a Dios.

Se acepta entre los cristianos más eruditos que existe una diferencia entre el Jesús humano y el Cristo divino. La Biblia habla del Jesús histórico como Jesús “en los días de su vida mortal” (Hebreos 5:7).

3. ¿Creen los Bahá’ís que Jesús es el Cristo?

Su nombre es Jesús, pero su título es Cristo.

Para comprender la Cristiandad, hay que conocer el Judaísmo. Es importante saber qué significa en realidad el término “Cristo”. ¡Cristo no es el nombre de una persona, sino un título! La palabra Cristo proviene del griego. Es la traducción al griego de la palabra hebrea para “Mesías”.

Mesías es el título del “Prometido” al que esperaban todos los Judíos. El significado de “Mesías” o “Cristo” es el “Ungido”. Un Ungido es un Rey. El cuadro indica como David fue ungido Rey. Este título puede pasar de un individuo a otro, tal como el título de Rey deviene a otra persona al fallecer el Rey anterior. El nuevo Rey tiene las mismas responsabilidades, el mismo poder.

Es como si hubiese regresado el Rey anterior. Desde luego, se trata de un cuerpo diferente con un nombre distinto, otro período y lugar, pero el mismo espíritu. Por tanto, el título “Cristo” se refiere al espíritu sempiterno mediante el cual Dios le habla al hombre en la tierra. Hoy en día, los Baha'is utilizan el término “Manifestación de Dios”, el cual también es un título. Expresa la relación espiritual entre Dios y su Mensajero.

Su nombre es Jesús, pero su título es Cristo. Su nombre en hebreo es Jesé. Era conocido como Jesús de Nazaret. Su título en hebreo es Mesías. Su título en griego es Christoi. Su título en castellano es Cristo. Su título significa "el ungido". Este título corresponde a "Rey", pues los reyes eran ungidos.

Sin embargo, la mayoría de Judíos no aceptó a Jesús como el Mesías o el Cristo. Al ser crucificado, se colocó un letrero en la Cruz que decía "Rey de los Judíos". Jesús acusa a los Judíos: “… yo os conozco, que no tenéis el amor de Dios en vosotros… Hay quien os acusa: Moisés, en quien habéis puesto la esperanza. Porque si vosotros creyeseis a Moisés, me creeríais a mí; pues él escribió de mí” (S. Juan 5:46). Otro título de Cristo es "la Palabra de Dios".

Preguntas:

- Explique la diferencia entre un nombre y un título.
- Dé un ejemplo de la diferencia entre Jesús y Cristo.
- ¿Qué significa la palabra “Cristo”?
- ¿Por qué es importante saber que Cristo es un título?

4. ¿Creen los Bahá’ís que Cristo es el Hijo de Dios?

Los Baha’is creen que Jesús es el Hijo de Dios por que así lo dice la Biblia, y por que uno de los cimientos de la cristiandad es que “Cristo es el Hijo del Dios Viviente”. En referencia a la confesión de fe de Pedro, ‘Abdu’l-Bahá, el hijo de Bahá’u’lláh, escribió:

“‘Y sobre esta roca edificaré mi iglesia’ significa que tu creencia en Cristo como el Hijo del Dios viviente será el cimiento de la Religión de Dios, y sobre esa creencia habrán de establecerse los cimientos de la iglesia de Dios, la cual es la Ley de Dios”. (‘Abdu’l-Bahá: "Some Answered Questions", p. 135-137)

Shoghi Effendi, el Guardián de la Fe Bahá’í, pide a los Bahá’ís aseverar sin temor el rango de Hijo y el carácter divino del Cristo Jesús:

“En cuanto a la posición de la Cristiandad, que se afirme sin vacilación ni inequívo¬cos que se reconoce incondicionalmente su origen divino, que se asevera sin temor el rango de Hijo y el carácter divino del Cristo Jesús, que se reconoce plenamente la inspiración divina del Evangelio” (Shoghi Effendi: “Promised Day is Come”, p. 109).

Bahá’u’lláh, el fundador de la Fe Bahá’í, no ha abolido las enseñanzas de Cristo. Él les dio un nuevo impulso y las renovó; las explicó e interpretó; las amplió y cumplió.

La Biblia explica que Jesús es “Hijo de Dios”:

Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos diciendo: "¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?" Ellos dijeron: "Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas." Él les dijo: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" Respondiendo Simón Pedro, dijo: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente". Entonces le respondió Jesús: "Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos". (S. Mateo 16:13-17) Cuando Jesús prosiguió “sobre esta roca construiré mi iglesia”, está explicando que es la creencia en que Jesús es “Hijo de Dios”, la que constituirá el cimiento (o el lecho de roca) sobre el cual se construirá la Iglesia de Dios, que es la Ley de Dios.

5. ¿Cuál es la diferencia entre Jesús y Cristo?

La Lámpara es Jesús; la Luz es Cristo:

Se podría comparar a Jesús con una lámpara y a Cristo con la luz. La Biblia habla de Jesús “en los días de su carne” al referirse a su vida en la tierra. La lámpara sólo tiene una vida limitada y puede ser destruida. En contraste, la luz es eterna y no puede destruirse (ver las citas bíblicas en el dibujo). En el tiempo de Jesús, los Judíos estaban tan apegados a la lámpara de Moisés que no pudieron reconocer su luz en su nueva lámpara, en Jesús. De la misma forma, los Cristianos actuales están muy apegados a la lámpara de Jesús. Empero, esa misma luz de Cristo se encuentra en Bahá’u’lláh.

“Las virtudes y perfecciones de Moisés se hicieron visibles en Jesucristo más esplendorosamente, pero los Judíos se aferraron al nombre Moisés, no adorando las virtudes y perfecciones manifestadas en Él. Si hubieran adorado esas virtudes y buscado esas perfecciones, seguramente hubiesen creído en Jesucristo cuando las mismas virtudes y perfecciones brillaron en Él. Si somos amantes de la luz, la adoramos en cualquier lámpara en que se manifieste, pero si sólo amamos la lámpara y la luz es transferida a otra lámpara, ni la aceptaremos ni la sancionaremos. Por tanto, debemos seguir y adorar las virtudes reveladas en los Mensajeros de Dios -sea en Abraham, Moisés, Jesús u otros Profetas - pero no debemos adherirnos a la lámpara ni adorarla.

Debemos reconocer el sol, no importa desde qué punto de alborada brille - sea éste el mosaico, el abrahámico o cualquier punto personal de orientación - porque somos amantes de la luz solar y no de la orientación. Somos amantes de la luz y no de las lámparas y candelas...” (‘Abdu’l-Bahá: “Promulgation of Universal Peace”, p. 152)

6. ¿Los Escritos Bahá’ís glorifican a Cristo?

La Fe Bahá’í alaba y glorifica la realidad de Cristo. Así se cumplen las profecías de la Biblia sobre su retorno: “Él me glorificará” (S. Juan 16:14); “Él dará testimonio acerca de Mí” (S. Juan 15:26); “Él tomará de lo mío, y os lo hará saber” (S. Juan 16:14); “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen” (S. Juan 10:27).

Bahá’u’lláh habla con la misma voz espiritual que Jesús. ¿Qué prueba hay más grande que ésta? Los escritos bahá’ís afirman: “Nuestra creencia en Cristo como Bahá’ís es tan firme, tan inquebrantable… que muy pocos Cristianos se pueden encontrar hoy en día que lo amen y reverencien y tengan la fe en Él que tenemos nosotros”.

Bahá’u’lláh explica que quienes rechazaron a Cristo se privaron de “Contemplar el rostro de Dios” ("Book of Certitude": p. 18) ya que Él era “la encarnación completa de los nombre y atributos de Dios” ("Writings of Bahá’u’lláh": p. 112).

“Esto es lo que quiso decir Jesucristo cuando declaró ‘El Padre está en el Hijo’; la idea era que la realidad de ese sol eterno se había reflejado con toda su gloria en Cristo mismo. Ello no significa que el Sol de la Realidad haya descendido de su lugar en el cielo o que su ser esencial haya efectuado una entrada en el espejo, porque no existe entrada ni salida para la realidad de la Divinidad; no hay ingreso ni egreso; ella está santificada por encima de todas las cosas y siempre ocupa su propia posición sagrada”.

7. ¿Creen los Bahá’ís en la Trinidad? (Parte I)

Parte 1: Entendimiento Baha’i de la Trinidad

La historia de la Trinidad es la historia de una componenda: La Trinidad es un dogma de la iglesia que proclama “el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo”. ¿De quién fue esta enseñanza? Esta enseñanza no provino de Jesús. Fue formulada en el año 325 AD por el Concilio de Nicea. Fue el Rey Constantino (¡no el Papa!) quien convocó este Concilio. El Rey temía que la Cristiandad sería destruida, ya que algunos obispos decían que Jesús era un hombre y otros obispos afirmaban que Jesús era Dios. Como resultado, se llegó a una componenda que ahora llamamos la Trinidad.

La Realidad Espiritual de la Trinidad: La creencia Bahá’í en la realidad espiritual de la Trinidad no constituye una doctrina ciega, sino que se fundamenta en la razón. El entendimiento baha'i de la Trinidad puede explicarse empleando el ejemplo de “el sol y el espejo”. Dios, el Sol; Cristo, su reflejo en el espejo; el Espíritu Santo, sus rayos. Desde una perspectiva, son diferentes; desde otra, son el mismo. Este es el verdadero significado de la Trinidad. Las citas en el dibujo ilustran este principio espiritual, utilizando el lenguaje familiar de la Biblia. Muchos de los principios se pueden encontrar en la Biblia en su forma embrionaria. Un buen ejemplo de esto es la Trinidad.

La Componenda:

En ese tiempo, aún no se había establecido la autoridad del Papa en Roma. Fue el Rey Constantino quien convocó el Concilio. Las controversias en torno a la naturaleza de Jesús amenazaban con destruir a la Cristiandad. Los obispos inclusive discutían sobre la pregunta "¿Jesús es Dios o es un ser humano?" La componenda fue "la Trinidad".

Después del Concilio de Nicea, muchos padres de la iglesia escribieron numerosos libros intentando explicar la Trinidad, pero al final, ¡varios confesaron que no podían entenderlo! La siguiente historia, tomada de los escritos de ‘Abdu’l-Bahá, ilustra la imposibilidad de comprender la Trinidad: "Se dice que una vez un obispo Juan de Crisóstomo caminaba por la orilla del mar reflexionando sobre la cuestión de la Trinidad e intentando reconciliarla con la razón finita. Captó su atención un niño sentado en la playa colocando el agua en un vaso. Acercándosele, dijo: "Hijo mío, ¿qué haces?" "Intento colocar el mar en este vaso", fue la respuesta. "Qué tonto eres" -dijo Juan- "al tratar de hacer lo imposible". Respondió el muchacho, "Tu labor es más extraña que la mía, pues tú te estás empeñando por reducir a los confines del intelecto humano el concepto de la Trinidad". (‘Abdu’l-Bahá: “Divine Philosophy”, p. 152)

8. ¿Creen los Bahá’ís en la Trinidad? (Parte II)

Parte 2: Significado Espiritual de la Trinidad

El Mensajero de Dios: En Juan 14:6, Cristo dice, "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mi". En estas palabras habla el eterno Cristo. Significa que la humanidad no puede comprender a Dios sino mediante su Mensajero. La Revelación de Dios llega a la humanidad únicamente a través de su Intermediario o Mensajero. Este ha sido el método de Dios a lo largo de las edades.

1. El Sol: La Santa Biblia nos dice que Dios es tan inaccesible como el sol. El sol es la fuente física de la que proviene la vida material. Del mismo modo, el sol espiritual, es decir Dios, nos otorga la vida del espíritu. Sabemos que el sol físico no desciende a la tierra, ya que su intenso calor y luz destruiría por completo el planeta. Sus rayos, que poseen sus mismas propiedades de calor, luz y energía, nos dan vida. Así como los rayos fluyen desde el Sol para darnos la vida, de modo similar, los resplandores del Espíritu Santo emanan de Dios. Estos rayos caen en el espejo (el Mensajero), que en su turno los refleja hacia la humanidad.

2. El espejo perfecto es un símbolo del Mensajero de Dios. La Biblia nos dice que Cristo es como un espejo que recibe y refleja (o manifiesta) a Dios invisible. Al mirar en el espejo perfecto y puro, lo vemos completamente iluminado por el sol. De modo similar, el Mensajero de Dios recibe y luego refleja a Dios hacia la humanidad.

3. Humanidad: La Biblia nos dice que Dios nos ha creado en “su imagen”. Cuando un ser humano sigue las Enseñanzas divinas, como son amarse los unos a los otros, vivir en unidad, con justicia y paz, se ve reflejada la imagen de Dios en su vida. Así es como aparece paulatinamente el Reino de Dios en la tierra.