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19. ¿Por qué hay tantas Divisiones Religiosas? (Parte I)

Parte 1: Historia de la Cristiandad (hasta el año 1.000 AD):

¿Por qué existen tantas divisiones al interior de la Cristiandad? Nuestro propósito central es aprender del pasado para aplicar las lecciones aprendidas al futuro, dialogando sobre cómo pueden resolverse estos problemas. “Allí se halla la fuerza de la unidad de la Fe, de la validez de una Revelación que no pretende destruir ni minimizar las Revelaciones anteriores, sino conectarlas, unificarlas y cumplirlas”. (Shoghi Effendi, “The World Order of Bahá’u’lláh”, p. 21)

Nacimiento de la Cristiandad: Después de la muerte de Jesús en la Cruz, surgió mucha confusión y conflicto respecto a las verdaderas enseñanzas de Cristo. Jesús no había escrito nada. Pasaron más de 40 años antes de redactarse los Evangelios.

Los primeros Cristianos esperaban que pronto volviera Jesús trayendo el Día del Juicio. Pero esto no sucedió. Las diferencias entre las enseñanzas originales de Jesús y las prácticas actuales en las iglesias Cristianas son el resultado de más de 2.000 años de historia. Gradualmente, más y más ideas y costumbres griegas, romanas y europeas fueron introduciéndose en la Iglesia.

El cuadro en la siguiente página indica cuándo y cómo ocurrieron algunas de las divisiones. La historia nos muestra cómo paulatinamente la luz de las enseñanzas originales y puras de Jesús fue siendo ocultada bajo los velos de las ideas de fabricación humana.

300 - 1000 AD: Inicialmente, todo aquel que aceptaba a Jesús como su Señor se consideraba Cristiano. No fue sino en el año 300 AD que el Cristianismo se convirtió en la religión oficial del estado. En ese entonces, los principales centros de la Cristiandad fueron Roma y Constantinopla (ahora Istambul) en Turquía. Los Cristianos gradualmente aumentaron hasta constituirse en comunidades más organizadas. Estas comunidades se encontraban esparcidas por todo el Imperio Romano. Roma era la capital de este Imperio, siendo ésta la razón principal por la que la Iglesia de Roma llegó a liderar las demás congregaciones Cristianas existentes.

La Cristiandad se había convertido ya en una institución, encabezada por obispos, sacerdotes y diáconos. Este sistema de gobierno no provino de Jesús, sino que fue tomado de las costumbres Romanas. Los obispos, convertidos en líderes, se sentían amenazados por los diferentes grupos con diversas ideas que surgían entre los pueblos cristianos.

En respuesta, introdujeron cada vez más ideas nuevas en la iglesia. Un dogma es una creencia instituida, que debe ser aceptada y obedecida sin cuestionamientos. Ya que muchos de los dogmas eran de fabricación humana, fueron causa de cada vez más divisiones en la iglesia.

Paulatinamente, bajo la influencia de los padres de la Iglesia, se distinguía más claramente entre los denominados ‘verdaderos creyentes’ y los ‘herejes’. La iglesia proclamaba que la salvación únicamente era posible por su intermedio. Los sacramentos se convirtieron en instrumentos de salvación y los obispos a menudo se consideraban a sí mismos como ‘reemplazos de Dios sobre la tierra’. Cualquier Cristiano que dijera o escribiera algo que no se conformaba con las normas establecidas por la iglesia, se convertía en un marginado merecedor de persecución. A menudo los herejes eran castigados y quemados en la hoguera. ¿Qué había sucedido con las enseñanzas de amor impartidas por Jesús? Paulatinamente, la iglesia se sumergió en el oscurantismo.

Luego de quinientos años de lenta desintegración, el Imperio Romano finalmente se derrumbó. En el caos reinante, la Iglesia Romana se convirtió en la principal institución de poder, que sometía a los reyes y sus reinos mediante unos tribunales eclesiásticos o religiosos. Este período se denomina la ‘edad media’ o del ‘oscurantismo’.

Los escritos bahá’ís señalan que los causantes principales de la destrucción de la unidad de la iglesia de Cristo fueron los Padres de la Iglesia. Ellos fabricaban doctrinas, ceremonias e instituciones sin fundamento en las instrucciones explícitas de Jesús.

“...el motivo fundamental por el que quedó irremediablemente quebrantada y su influencia con el tiempo socavada, fue que el Edificio que levantaron los Padres de la Iglesia después del fallecimiento de su Primer Apóstol constituía una construcción que de ningún modo descansaba sobre las direcciones explícitas de Cristo Mismo”.

Y sigue…

“…las palabras difusas, no concluyentes, pronunciadas por Cristo a Pedro: “Tú eres Pedro y sobre esta roca construiré mi Iglesia”, jamás pudieron justificar las medidas extremas, las complicadas ceremonias, los credos y dogmas limitantes, con los cuales sus sucesores han atiborrado y oscurecido paulatinamente a su Fe”. (Shoghi Effendi, “The World Order of Bahá’u’lláh”, p. 20)

(Favor notar: en la Fe Bahá’í, no hay sacerdotes, ni obispos, ni líderes religiosos. La Comunidad Bahá’í es guiada por organismos elegidos por todos los miembros de la Fe Bahá'í.)

20. ¿Por qué hay tantas Divisiones Religiosas? (Parte II)

Parte 2: Historia de la Cristiandad (hasta el año 1844 AD):

Se explicará brevemente cómo se produjo la primera gran división en la iglesia, debido una pugna de poder entre los líderes religiosos. La segunda gran división se basó en diferentes interpretaciones de la Santa Biblia. La tercera (1844) se debió a las expectativas en cuanto al Retorno de Cristo.

1054 AD: La primera gran división se dio en el año 1054, cuando el Patriarca de Constantinopla rehusó someterse y aceptar la autoridad del Obispo de Roma. La primera gran división entre el Este y el Oeste fue causada por una pugna de poderes al interior de la iglesia.

(Mientras continuaba su degeneración la civilización en la Europa Occidental, se levantaba una nueva civilización - la islámica - en Oriente. Esta nueva civilización comenzó con la llegada de Muhammad y se basó en el Corán. Aunque pronto surgirían controversias entre los Musulmanes en torno al liderazgo, el Islám estaba destinado a crear una nueva y brillante civilización en la que prosperarían las ciencias y artes. Inicialmente habría una buena relación entre el Islám y la Cristiandad. Esto cambió completamente durante las Cruzadas, que generaron odio entre Este y Oeste. Sin embargo, después de las Cruzadas, la brillante civilización islámica sería uno de los principales factores en sacar a Europa del oscurantismo hacia una nueva era de esclarecimiento llamada el Renacimiento, alrededor del año 1300 AD.)

1500 AD: La segunda gran división se produjo alrededor de 1500 con Martín Lutero, quien protestaba contra ciertas prácticas (la venta de indulgencias y la confesión mediante los sacerdotes). Esto resultó en la formación de numerosas iglesias protestantes. También fue un tiempo de guerras religiosas en Europa. Esta segunda división fue causada por divergencias en la interpretación de la Santa Biblia.

1844 AD: En el siglo 19, aumentaban las expectativas referentes al retorno de Cristo. Todas las profecías sobre el Retorno de Cristo giraban alrededor del año 1844. Esto resultó nuevamente a la formación de gran número de iglesias, que solían denominarse adventistas.

Favor notar: En la Fe Bahá’í, que inició en el año 1844, no existen divisiones. No hay denominaciones. Esto se debe al poder del Convenio.

21. Significado Espiritual del Bautismo

Este cuadro explica el significado del verdadero bautismo. En Mateo 3:11, Juan el Bautista explica que él bautizaba con agua, pero que Jesús bautizaría con el Espíritu Santo y con fuego. Desde luego, es imposible bautizarle a alguien con el fuego material.

El fuego es un símbolo del amor a Dios.
El agua es un símbolo del conocimiento y la vida.
En el corazón de las personas se encuentra orgullo, odio, egocentrismo, etc.

Sólo cuando la persona recibe “el conocimiento de Dios” y “el amor a Dios”, cambia su corazón. Por tanto:

"el verdadero bautismo no se hace con agua material… Es esta agua y espíritu celestiales del conocimiento y la vida que tornan bueno y puro al corazón humano… Estas impurezas naturales son características malvadas: la ira, la lujuria, el apego a lo mundano, el orgullo, la mentira, la hipocresía, el fraude, el egoísmo, etc.… Por tanto, el bautismo con agua era un símbolo del arrepentimiento y de buscar el perdón de los pecados…” (‘Abdu’l-Bahá: “Some Answered Questions”, p. 92)

¿Existe el bautismo en la Fe Bahá’í?

Sí, pero no con agua material. Los Bahá’ís reciben el “agua de vida”, que no es más que el “conocimiento de Dios”. La verdadera Salvación es el conocimiento de Dios.

22. Significado Espiritual del “Pan y Vino”

El pan es un símbolo que representa las “enseñanzas de Dios” o la “Palabra de Dios”. Es la Palabra de Dios, que nos otorga la vida eterna.

“Mirad” -Jesús les dijo- “guardaos de la levadura de los fariseos...” (S. Mateo 16:6). Ellos pensaron que Él hablaba del pan, ya que la levadura se usa en su elaboración. Sólo comprendieron en realidad después de que Jesús les explicó el significado de sus palabras.

Jesús también dijo, “coman mi carne”. “Pan” y “carne” son otros símbolos para las “enseñanzas de Dios”, las que debemos practicar en nuestras vidas diarias si hemos de seguir la “voluntad de Dios”. Jesús dijo: “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna…” (S. Juan 6:54).

Ellos decían: “¿Cómo puede éste darnos de comer su carne?” (S. Juan 6:52). Jesús explica que: “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida" (S. Juan 6:63). “Mi carne" simboliza las palabras y enseñanzas de Dios.

En otra ocasión, Jesús dijo: “Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis” (S. Juan 4:32). Los discípulos discutían qué clase de carne tenía Jesús que ellos no tenían. Pero Jesús les explicó: “Mi comida es que haga la voluntad del que me envió…” (S. Juan 4:34).

23. Significado Espiritual de los Milagros

En este dibujo, el hombre con la red de pescar representa Pedro, quien creyó en Jesús y recibió vista espiritual. La otra persona es un Judío que no creyó en Jesús y se volvió espiritualmente ciego. Este es el significado de las palabras de Jesús cuando Él dijo que cegaría a la gente Por su puesto que Jesús, siendo tan compasivo, nunca cegaría a nadie.

De hecho, todos los Libros Sagrados están repletos de historias sobre milagros. Moisés, Elías y Daniel realizaron milagros. Los Hindúes, Budistas y Musulmanes también registraron muchos milagros. Si uno acepta los milagros de Jesús, entonces también debe reconocer los milagros realizados por Krishna, Buda, Muhammad, el Báb y Bahá’u’lláh.

Los Bahá’ís no niegan la existencia de los milagros. Creen que mediante el poder de Dios se puede lograr cualquier cosa. Únicamente son milagros para quienes los presenciaron. No constituyen pruebas concluyentes para quienes no los atestiguaron. La mayoría de milagros tienen significados espirituales. Los Bahá’ís consideran que la mayor prueba de la verdad de Jesús (y de Bahá’u’lláh) es:

“Recuerda que Cristo, solo y solitario, sin que nadie le ayudara o protegiera, sin tropas ni legiones, y sujeto a la mayor opresión, enarboló el estandarte de Dios ante todos los pueblos del mundo, les hizo frente y, por último, lo conquistó todo, si bien externamente murió crucificado. Este es un verdadero milagro que nunca podrá ser negado. No hay necesidad de ninguna otra prueba de la verdad de Cristo”. (Bahá’u’lláh también estaba en prisión por oposición de dos poderosos reyes, quienes comandaban grandes ejércitos, pero ambos reyes perdieron su poder según profetizó Bahá’u’lláh.)

"Y este es uno de los mayores milagros de Bahá’u’lláh: que Él, un cautivo… ejercía poder. La prisión se tornó en un palacio, la cárcel misma se convirtió en el Jardín del Edén. Semejante cosa no ha ocurrido antes en la historia; ninguna otra edad ha visto su equivalente: que un hombre confinado en una presión se mueva de aquí para allá con autoridad y potestad; que estando en cadenas lleve la fama de la Causa de Dios hasta los elevados cielos, que gane espléndidas victorias tanto en el Este como en el Oeste y que, mediante su todopoderosa pluma, subyugue al mundo. Tal es el rasgo distintivo de esta suprema Teofanía…
Aunque el farman (edicto) real decretaba específicamente que Bahá’u’lláh debía mantenerse en confinamiento solitario al interior de la fortaleza de Akká, en una celda, bajo guardia perpetua; que nunca debía poner un pie afuera; que jamás debía ver siquiera a ninguno de sus seguidores - no obstante semejante farman, un edicto tan drástico, se levantó su tienda con majestad en la cima del Monte Carmelo. Mayor demostración de poder no podría haber que ésta: que desde la misma prisión se haya levantado en lo alto el blasón del Señor, ¡desplegado ante la vista de todo el mundo!” (‘Abdu’l-Bahá: “Memorials of the Faithful”, pp. 27-28)

Así es que Cristo dijo a uno de sus discípulos: "Dejad que los muertos entierren a sus propios muertos;” pues “Aquello que nace de la carne, carne es; y aquello que nace del Espíritu, Espíritu es". Observe: Quienes en apariencia tenían vida física, Cristo los consideraba muertos; pues la vida es la vida eterna, y la existencia es la existencia verdadera. Dondequiera en los Libros Sagrados se habla de levantar a los muertos, el significado es que los muertos fueron bendecidos con la vida eterna; dondequiera que dice que los ciegos recibieron vista, el significado es que obtenían la verdadera percepción; dondequiera dice que un sordo recibió la audición, el significado es que adquirió la audición espiritual y celestial. Esto se comprueba en el texto del Evangelio, donde Cristo dijo: "Éstos son como aquellos de quienes dijo Isaías, Tienen ojos y no ven, tienen oídos y no oyen, y Yo los curé". (véase ‘Abdu’l-Bahá: “Some Answered Questions”, pp. 101-102)

Visualización: Cierra los ojos. Imagina que estás construyendo un hermoso edificio, trabajando con más de cien personas. Puedes ver como el edificio se yergue delante de tus ojos, ladrillos, concreto, hermosas ventanas de azul brillante, un rascacielos enorme. Ahora imagina que todo el arduo trabajo ha terminado. De noche, tú ves a una persona solitaria vestida de negro, que coloca una bomba en el edificio. Buuum, lo vuela todo. ¡Todo aquel trabajo, realizado por centenares de personas, ha sido destruido velozmente por un solo hombre!

Ahora visualiza un edificio que un solo hombre construye por si mismo. Luego cien perso¬nas intentan destruirlo, pero no lo pueden hacer. Esto es lo que ocurrió en el caso de Jesús y Bahá’u’lláh. Jesús fue crucificado, pero sus enseñanzas se difundieron. Del mismo modo, Bahá’u’lláh fue opuesto por sacerdotes fanáticos y dos poderosos reyes que comandaban a grandes ejércitos. Arrojaron a Bahá’u’lláh en una serie de prisiones. Sin embargo, desde su oscura celda en Israel, sus enseñanzas de paz, justicia y unidad se esparcieron a los cuatro rincones del mundo. Una sola persona con el poder de Dios lo construye, y sin embargo todos los pueblos del mundo son impotentes para destruirlo.

Este es un verdadero milagro verificable. Esta es una prueba de que tanto Jesús como Bahá’u’lláh son enviados por Dios, pues es algo que únicamente se puede lograr mediante el poder de Dios.

24. Lo más Importante para Seguir a Jesús

La Norma Divina es Amor:

Este gráfico ilustra un versículo bien conocido en el cual Jesús afirma que el Juicio Divino se fundamenta en el amor. Jesús explica que el Juicio Divino no se basa - como algunos líderes religiosos han creído - en asistir a la iglesia los Domingos, la Santa Comunión, ni sólo decir “Yo creo”. La salvación se basa en el reconocimiento de Dios a través de su Divino Mensajero y el vivir de acuerdo con sus Leyes. En el tiempo de Jesús, estas leyes se encontraban en los Diez Mandamientos, principalmente el amor a Dios y el amor al prójimo.

‘Abdu’l-Bahá, Hijo de Bahá’u’lláh, explica además que si los seguidores de Jesús hubieran seguido de verdad sus enseñanzas, no habría sido necesaria renovar el mensaje de Cristo:

"Si los seguidores de Cristo hubieran continuado siguiendo estos principios con lealtad firme, no habría sido necesaria una renovación del Mensaje Cristiano, ninguna necesidad de un nuevo despertar de sus pueblos, pues actualmente regiría en el mundo una civili¬za¬ción grande y gloriosa y el Reino de los Cielos habría venido a la tierra. Pero en vez de esto, ¡qué ha ocurrido! Los hombres alejaron sus rostros de seguir los precep¬tos divina¬mente iluminados de su Maestro, y el invierno invadió los corazones de los hombres. Pues, así como el cuerpo del hombre depende para su vida de los rayos del sol, asimismo las virtudes celestiales no pueden crecer en el alma sin el brillo del Sol de la Verdad.

Dios no abandona a sus hijos, sino que cuando los alcanza la oscuridad del invierno, entonces nuevamente envía sus Mensajeros, los Profetas, con una renovación de la bendita primavera. El Sol de la Verdad aparece de nuevo en el horizonte del mundo, deslumbrando a quienes duermen y despertándolos para ver la gloria de un nuevo amanecer. Entonces nuevamente el árbol de la humanidad florecerá y producirá el fruto de la rectitud para la sanación de las naciones”. (‘Abdu’l-Bahá, “Paris Talks”, p. 32)

25. ¿Cuál es el Significado del Diablo?

El Diablo es el obstáculo en el camino hacia Dios:

La palabra “Satanás” es un vocablo hebreo que significa ‘obstáculo’, un adversario que bloquea el camino. De hecho, en el camino hacia Dios encontramos un obstáculo llamado Satanás (cuyo símbolo es una víbora). En la Fe Bahá’í, Satanás simboliza la maldad o el pecado que nos mantiene alejados de Dios.

Los Bahá’ís también creen en el poder de Satanás. Toda nuestra vida es una batalla con Satanás, o este ‘adversario’, que en realidad no es más que nuestra naturaleza inferior o mundana. Pablo escribe en términos similares acerca de Satanás como obstáculo para la salvación. Nos dice que no podemos culparle al diablo por lo que sale mal. En Gálatas 5:19-22, habla de la batalla entre “las obras de la carne” y “los frutos del espíritu”:

“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza…”

Compartiendo los Escritos Bahá’ís:

“Sin embargo, las amplias diferencias que existen entre la humanidad y el predominio de la sedición, la contienda, el conflicto y similares, son los principales factores que provocan la aparición del espíritu satánico. Empero, el Espíritu Santo siempre ha rechazado tales asuntos. Un mundo en el cual no se percibe más que la lucha, los pleitos y la corrupción está destinado a convertirse en la sede del trono, el metrópolis mismo, de Satanás” (Bahá’u’lláh: “Tablets of Bahá’u’lláh”, pp. 176-177).

25. ¿Cuál es el Significado del Diablo?

El Diablo es el obstáculo en el camino hacia Dios:

La palabra “Satanás” es un vocablo hebreo que significa ‘obstáculo’, un adversario que bloquea el camino. De hecho, en el camino hacia Dios encontramos un obstáculo llamado Satanás (cuyo símbolo es una víbora). En la Fe Bahá’í, Satanás simboliza la maldad o el pecado que nos mantiene alejados de Dios.

Los Bahá’ís también creen en el poder de Satanás. Toda nuestra vida es una batalla con Satanás, o este ‘adversario’, que en realidad no es más que nuestra naturaleza inferior o mundana. Pablo escribe en términos similares acerca de Satanás como obstáculo para la salvación. Nos dice que no podemos culparle al diablo por lo que sale mal. En Gálatas 5:19-22, habla de la batalla entre “las obras de la carne” y “los frutos del espíritu”:

“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza…”

Compartiendo los Escritos Bahá’ís:

“Sin embargo, las amplias diferencias que existen entre la humanidad y el predominio de la sedición, la contienda, el conflicto y similares, son los principales factores que provocan la aparición del espíritu satánico. Empero, el Espíritu Santo siempre ha rechazado tales asuntos. Un mundo en el cual no se percibe más que la lucha, los pleitos y la corrupción está destinado a convertirse en la sede del trono, el metrópolis mismo, de Satanás” (Bahá’u’lláh: “Tablets of Bahá’u’lláh”, pp. 176-177).